29.1.10

ISABEL GUEVARA


Mi nombre es Isabel Guevara. Soy venezolana de nacimiento y extranjera por decisión. Cultivo el género de la poesía, esencialmente, el verso libre. Para nacer escogí el mes de abril, la primavera, estación perfecta para poner pie en la vida, para darme nombre y validar mi misión de brote. Cada año, he asistido brotes nuevos, disímiles en mi vientre, en mis cuatro elementos y en mi luna y mi sol. Ellos han conformado una galería de verdes —que recuerdo y vivo— desde un calidoscopio vegetal.

En mi quehacer literario disfruto contraponer lo abstracto a lo concreto, el verbo a la carne, la idea al sentimiento. Mis indagaciones paralelas de los mundos coexistentes del ser, de los planos visibles e invisibles a la percepción, originan una poesía de múltiples lecturas. Yo escribo porque el verbo me lo pide.

Como Hölderlin, he habitado poéticamente la tierra -abrilmente- desde este mirador del alma. He hecho de la primavera la pupila para descubrirme y rehacerme cada año en brote recurrente hasta el invierno final, cuando mi semilla sucumba, para renacer entonces en una nueva y diferente primavera. Al morir, podrán decir de mí: nació, vivió y murió en primavera. Es un recuerdo que confieso bajo la tutela de aves evolucionadas en estrellas —descendientes de Atlas, portadores de las pilastras que salvaguardaban la tierra distanciada de los cielos— y de las Pléyades, esas nodrizas legatarias de las aves, quienes presintieron mi poética.

Por la timidez que me acompaña desde antes de nacer (o por eso de que hay que asumir un perfil público, lo cual me intimida), he escrito con diferentes apodos: Abril, Kentia-Palm, Kentia, Wak, Freelance, Sanctasanctórum y algún otro que ahora olvido o elijo no recordar. Franqueados los apodos para la escritura, aunque persisten en intentos audiovisuales, ahora escribo con mi nombre. Como poeta o escritor no me veo como un individuo limitado y comprendo que es la letra la que seduce y no el nombre de quien la otorga... y si algo poseen la poesía y la prosa es seducción.

Mi escritura no tiene referentes con reglas o principios. Es tanteo y comprobación de mi mundo vital, el poético. Mi argumento lírico-expresivo toca momentos imprecisos y determinados; quietos y hoscos del espíritu; éxtasis y vacíos; obstáculos que domé o me domaron. Por ello, por más, no sé explicar mi obra donde realidad e irrealidad se diluyeron. Intentar hacerlo es confuso. No alcanzo a fusionar lo previsto -¿o imprevisto?- con el producto final.

Trazo imágenes y versos. Continúo, sí, entre el verso y la prosa y en consonancia con Borges reafirmo que “la prosa convive con el verso; acaso para la imaginación ambas son iguales”. Al final sólo necesito papel y lápiz o una cámara oscura -a veces- y, abundancia de deseos para mis simientes. Lo demás, es siega para el lector/observador.

1 Comments:

Blogger Isa said...

Abrazo pleno de agradecimiento querido Gus,



Isa

Mi blog: Touch, but don't touch my bones

4:02 p. m.  

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